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SEGURIDAD CANINA
Darwin Angulo Narváez
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6. ¿Cómo seleccionar a un criador y cómo elegir el perro adecuado?, ¿Valdría la pena adquirir un perro previamente adiestrado para protección?
Considero que el paso número uno, será la toma de decisión por parte de toda la familia respecto a qué tipo de perro requieren, de poderle proveer sus necesidades básicas como ejercicio y compañía, así como el compromiso de todos para involucrarse en el adiestramiento del futuro nuevo miembro de la familia.

Al seleccionar un cachorro como protector familiar o personal, se deben buscar cualidades que resulten en un perro con buen temperamento, seguro, sociable con otros perros y personas, así como de gran apego a la familia, con el temple suficiente para que pueda defender cuando madure.

Generalmente, cuando la gente busca un cachorro, lo primero que hace es pensar en uno con buen "Pedigree", sin embargo, la mayoría de los perros que lo tienen (no todos) están más enfocados en sus características de movimiento y forma física, más que de sus cualidades que lo pueden hacer un buen perro protector; el árbol genealógico de un perro nos garantiza básicamente que ese perro es legítimo de raza, más no el carácter o temperamento que necesitamos obtener de él, el cual será incierto hasta que el cachorro vaya madurando de los 12 a los 18 meses de edad, dependiendo de cada individuo independientemente de su raza.

Lo que se busca obtener es un cachorro de líneas de trabajo con profesionales confiables que se dediquen a la crianza de perros por gusto y responsabilidad, más que por necesidad económica, que alojen a sus animales dignamente y les den un trato amable. Una buena socialización y afecto son necesarios para formar a un perro equilibrado para protección familiar, "Si no te importa proteger a tu perro, ¿por qué a él sí le va a importar cuidarlos a ti y a tu familia?"

Todas las razas están sujetas a ser víctimas de defectos genéticos en cuanto a salud y temperamento, tratar con un buen criador minimiza, mas no elimina, la oportunidad de que alguno de estos problemas se den en algún perro "defectuoso". Será importante investigar respecto a la existencia de algún problema de salud o genético, como por ejemplo la displasia de cadera. Una gran cantidad de razas ya han sido afectadas severamente por malas prácticas de crianza.

Aunque saber escoger a un cachorro no garantiza su buen carácter, por lo menos es preciso minimizar el riesgo de que nos salga tímido o muy agresivo; la idea será realizar tres simples pruebas:

De sonido:
Arrojando un juego de llaves al piso y observando su actitud, ya que lo ideal es que no se asuste o salga huyendo por ruidos fuertes o repentinos.

De tacto:
Tocando al cachorro y observando cómo responde; si gruñe o llora de miedo al hacerlo, si gruñe al acercar la mano a su juguete tampoco, ya que la familia no podrá lidiar con un perro así en un futuro.

De observación:
Para darnos cuenta cómo han sido manejados los cachorros, si por ejemplo han sido sacudidos o levantados del cuello, ya que eso causa temor a las manos de la gente, observen con que seguridad reaccionan a las diferentes superficies por donde pisan, etc.

Importante será evitar escoger a un cachorro que se aleje en cuanto uno se acerca, con sus orejas hacia atrás y la cola metida entre las patas, por el contrario, lo que se busca es ver un perro alegre al socializar con extraños. Mucha gente hace alarde del buen carácter de su cachorro, ya que cada vez que ven a un extraño éste les gruñe y ladra incesantemente, eso es miedo no bravura, sin embargo el miedo los hace buenos perros alarma, pues de todos sospechan, de todo avisan, pero también de todo ladran.

Entre macho o hembra, ambos pueden ser buenos candidatos como protectores: el macho siempre será más grande, fuerte e imponente pero a partir de los ocho meses, aproximadamente, comienzan a levantar la pata marcándolo todo, mientras más pequeño sea el perro, más será la necesidad de levantar la pata dentro o fuera de casa.

El mayor problema podría ocurrir cuando al no haber sido correctamente socializados, desarrollen incontrolables niveles de agresión, buscando "quien se las pague en lugar de quién se las hizo" ya sea con extraños en casa u otros perros en la calle.

Por muchos años, las hembras fueron rechazadas por su etapa de sangrado o "celo" que dura de quince a veinte días y que ocurre cada seis a ocho meses, sin embargo, esta etapa no es tan complicada como se piensa, además, la histerectomía puede dar una solución inmediata al respecto. Las hembras son más cariñosas y apegadas a sus dueños, en comparación con los machos, su inteligencia y capacidad de proteger es la misma, pueden ser la mejor opción para personas que quieran batallar menos y no tengan experiencia previa con perros.

Respecto de adquirir un perro previamente adietrado para protección, algunas personas prefieren evitarse las molestias normales que conlleva educar a un cachorro y no quieren o pueden esperar hasta que éste llegue a su maduración para que los pueda proteger, para ello prefieren comprar un perro de protección personal o familiar, lo cual es otra opción que por supuesto podría funcionar siempre y cuando se tomen las siguientes precauciones:

  1. Acudir con un profesional en adiestramiento bien establecido, reconocido y de buenas referencias, evitar a los aficionados negociantes de perros.

  2. Asegurarse que el perro solicitado sea sociable con niños, adultos y otros perros; que no sea un perro rechazado de otros propietarios por vicioso.

  3. Observar el comportamiento del perro, fuera del lugar donde se realice una demostración; llevarlo a un lugar público: que no intente agredir, sin mostrar cola entre las patas u orejas hacia atrás, que obedezca, que se vea alegre, alerta y normal.

  4. Que tenga de dos a tres años de edad. La edad operativa de estos perros dependerá dependiendo de la raza y actividades de cada individuo, por ejemplo, un Rottweiler se retira en promedio a los 8 años o menos, un Malinois se retira alrededor de los 10 años de edad.

  5. Solicitar placa libre de displasia, para evitar sorpresas a futuro, ya que su vida operativa podría reducirse drásticamente.

  6. El 'paso de mando' no se logra en tres sesiones, son mínimo unas 10 bajo diferentes circunstancias y entornos, practicando adiestramiento de mantenimiento y, muy importante, que se involucren los dueños del perro, no los empleados.

  7. No creer todo lo que se vea por video o en una simple demostración de mordida, ya que existen rutinas establecidas con perros deportivos; lo que cuenta son las situaciones reales donde los perros deben actuar por iniciativa propia, si cuentan con el carácter y el adiestramiento adecuado.

  8. Asegurarse que lo obtenido corresponda a lo que se va a pagar; desde $4,000 dólares, en México, hasta $40,000 dólares, en Estados Unidos. Un perro seguro de sí mismo, sociable, con carácter, bajo control cuando se le ordene y obediente.

  9. "El perro está excelente en todos aspectos, pero no tiene papeles", no hay problema ¡Adquiéranlo!

Un perro deportivo no es siempre un buen perro de protección personal, no dejarse asombrar por los diferentes títulos de Schutzhund o Ring Francés entre otros, que un perro pueda poseer. En muchos lugares intentan revenderlos sin un adiestramiento mezclado de protección personal, bajo situaciones reales de asalto fuera de su campo de adiestramiento, ¡Cuidado!, muchas veces es sólo un juego y una rutina ya establecida lo que se muestra en una demostración de ataque, cuando un perro no ve la "manga" o un "traje" de adiestramiento, no sabe lo que se supone debería hacer.

En la mayoría de estos deportes, el perro trabaja para morder el equipo con que se adiestra y es desensibilizado para pensar que el golpe de un palo no duele. Ser "golpeado" por un palo de competencias no tendrá nada que ver cuando en vida real sea agredido con un tubo o machete.

El adiestramiento deportivo es divertido para los perros y es más como un juego glorificador de "te doy y me das" comparado con lo que requiere un perro de protección personal; estos deportes son muy buenos para los perros y sirven para seleccionar candidatos para una buena crianza, así como para buenos prospectos a ser adiestrados en tareas especializadas, pero como decíamos, si no se ha mezclado su adiestramiento, no habrá garantía de que respondan correctamente ante una situación real e inesperada de peligro.

Estos perros, ya adultos, se pueden adaptar perfectamente a una familia, sin representar un riesgo, siempre y cuando se tomen en cuenta las recomendaciones anteriores, una especial consideración de mi parte sería la de asegurarnos que el perro que se nos ofrezca haya tenido trato e interacción con diferentes niños, ya sea que se tengan o no en casa, ya que se debe tener la conciencia tranquila, sabiendo que el perro nunca será capaz de morder y dañar gravemente a uno.

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Darwin Angulo Narváez

Adiestrar no intenta imponer tipos de comportamiento ajenos a la naturaleza de un perro.
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