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SEGURIDAD CANINA
Darwin Angulo Narváez
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2. ¿Cómo aprende un perro?
Uno de los psicólogos más influyentes dentro de las teorías del aprendizaje, B. F. Skinner, desarrolló el Condicionamiento Operante, conocido como la Teoría de los Refuerzos, en el cual, ante un estímulo, se produce una respuesta voluntaria, misma que puede ser reforzada de manera positiva o negativa, provocando que la conducta operante se fortalezca o debilite.

Skinner llevó a cabo experimentos inicialmente con roedores y aves, colocándolos de manera individual, dentro de una caja en la cual existía una palanca que podía ser bajada aplicando una ligera presión; al accionarse, la palanca permitía la caída de alimento contenido en un pequeño tazón. El animal, al descubrir accidentalmente, y después de algún tiempo, el hecho de que al accionar la palanca obtenía una recompensa, llevaba a cabo dicha acción de manera repetitiva con mayor frecuencia, así funciona el Condicionamiento Operante.

Para adiestrar a un perro, algunos utilizan métodos coercitivos mediante cadenas de castigo, choques eléctricos o castigos físicos, sin embargo existen nuevas y mejores formas, más positivas, que emplean una herramienta denominada "clicker" que es una pequeña caja de plástico con una laminilla dentro, que al presionarla hace un ruido o "click".

Para un aprendizaje adecuado, será importante encontrar los diferentes motivadores con los que cada perro cuente, es decir, saber que desean de manera natural o de manera obsesiva, tal como un juguete (una pelota) o alguna clase de alimento.

Por ejemplo, se enseña al perro a sentar y justo cuando la base de su cola toca el piso, se acciona el clicker para, inmediatamente después, darle un premio, ya sea el alimento o lanzarle la pelota para quedarse con ella. A muchos les parecería impensable creer que hay perros tan obsesivos por ciertos objetos como tubos de acero o cobre, que son capaces de cualquier cosa con tal de poseerlos, cuando les son arrojados unas 50 veces consecutivamente. A pesar de estar exhaustos dudarían hasta de tomar agua para refrescarse, ya que de hacerlo implicaría tener que soltar el objeto que los apasiona.

Ese, por ejemplo, es el tipo de perros por los que la policía-ejercito en Estados Unidos, y otras partes del mundo, pagan desde cinco mil dólares en adelante para adiestrar perros detectores y/o de protección, llamados de doble propósito, lo harán todo indudablemente a cambio de: un simple objeto.

De esta manera y sin necesidad de tocar a los perros, se les condiciona al estimularles por la recompensa otorgada después de escuchar un 'click'. El clicker es un puente de comunicación donde el perro aprenderá que, después de haber realizado algún comportamiento deseado y escuchar un click, vendrá su recompensa.

No todos los adiestradores utilizan el clicker, muchos continúan empleando el método tradicional de castigo-recompensa, que se ha empleado desde aproximadamente cien años, el cual sí funciona, pero bajo manos expertas.

En lugar de sólo recompensar como método positivo, algunos otros emplean una combinación de ambos: tradicional/positivo; desafortunadamente por desconocimiento del método científico de aprendizaje de los animales, muchos pseudo adiestradores abusan del método tradicional, castigando más de lo que deben premiar, logrando confundir y atemorizar a los perros, ya que el mensaje que se pretende enviar no les queda claro y, además, se sienten amenazados constantemente de quien deben aprender más que confiar en ellos.

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Darwin Angulo Narváez

Adiestrar no intenta imponer tipos de comportamiento ajenos a la naturaleza de un perro.
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