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SEGURIDAD CANINA
Darwin Angulo Narváez
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4. ¿Por qué pensar en un perro como medida de disuasión?
Los perros siempre han sido una medida de disuasión, simple y sencillamente por ser una especie diferente a la nuestra, con un lenguaje y reacciones desconocidos para la gente en general. Gracias a su apego hacia los seres en quien confían, su instinto protector territorial, así como sus antecedentes demostrados a través de la historia como animales leales y combatientes incondicionales, se han ganado el respeto y admiración de muchos.

Cuando una persona piensa confrontar a otra en un combate cuerpo a cuerpo, existen muchos factores de alguna manera calculados para cuidarse del ataque de un contrario, tales como velocidad, distancia, confianza en los reflejos para esquivar golpes, etc., además de ser conscientes del daño que un oponente pudiera causarnos con sólo verlo; sin embargo, cuando se trata de enfrentar a un perro, todo cambia.

Psicológicamente animales y seres humanos mostramos miedo a lo desconocido, los reflejos de los perros son 10 veces más rápidos que los nuestros; nunca será lo mismo intentar esquivar un golpe de otra persona que esquivar la mordida de un perro, ni 'conectar' a una persona, o tratar de golpear a un perro molesto.

En todos aspectos, ellos son mucho más rápidos e impredecibles en sus intenciones, cuando de hacer daño y defenderse se trata.

Desde hace mucho tiempo a los perros se les respeta, a un buen perro nunca le importará el tamaño de un oponente cuando se sienta agredido y ha sido bien adiestrado, si tiene 2 metros de altura o casi 100 kilos de peso corporal, él simplemente buscará el mejor lugar para morder defendiendo su causa.

Para dar una idea de lo que representa la mordida de un perro, podemos comparar la presión de mordida promedio de un ser humano, que corresponde a unos 70 kgs. de peso, mientras que la de perros tipo Pastor Alemán o Pastor Belga, circundan los 130 a 140 kgs. de presión, estos datos varían según constitución física de cada individuo. Mientras más amplia sea la mandíbula de un perro, mayor será su fuerza de mordida.

Algunos estudios realizados con convictos en prisiones de Estados Unidos, acusados de crimen por asalto a residencias, encontraron que la mayoría de éstos sentían miedo por perros de tamaño mediano y apariencia amenazante, otro alto porcentaje declaró que la presencia de cualquier tipo de perro los alejaba en su intento de irrumpir dentro de una casa habitación u oficinas.

Muchos criminales han declarado que son tres los factores que más los incomoda y ponen a pensar antes de decidir irrumpir en una propiedad: tiempo, luz y ruido.

La mayoría de ladrones busca ingresar a una casa en el menor tiempo posible, si necesitaran más del tiempo requerido, seguramente lo pensarán dos veces o buscarán otra propiedad más fácil de robar. En relación a la luz, si se mantienen alumbradas las diferentes áreas alrededor de la casa, con luces de sensor por ejemplo, sería una excelente medida preventiva. Respecto del ruido, tal como los ladridos de un perro, que por pequeño que sea realmente molestan e inquietan a cualquier asaltante, un ladrón, lo que menos quiere es ruido que anuncie su llegada.

En definitiva, tener un perro, es mejor que no tener ninguno.

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Darwin Angulo Narváez

Adiestrar no intenta imponer tipos de comportamiento ajenos a la naturaleza de un perro.
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